VERTE AMANECER

Cuesta levantarse cuando en tu piel solo hace frío y la lluvia moja todos tus amaneceres. Hoy me desperté temprano para ver el sol, pero prefirió jugar al escondite otro día más. -“¡Hoy tampoco saldré al patio!”-, le grité. Me pondré mi café calentito, mitad leche, tratando de seguir manteniendo el equilibrio en una casa en ruinas. Llena de pedazos que sigo escondiendo bajo la alfombra. Si no lo veo, no lo creo. Si no lo creo, no existe. No hubo amor. Ni risas, ni caricias. Todo te lo llevaste en una maleta tamaño avión para volar lejos. Lejos de mí. Y de lo que pudimos ser. Ya no importa. Mi cama está demasiado fría para volver. Prefiero acostarme en el sofá y soñar que son los brazos tus abrazos que me miman este día de soledad. Mañana volveré a buscar el sol esperando que esta vez sí quiera verme amanecer.

Cristina C. Altuzarra

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